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sábado, 21 de junio de 2014

Carpaccio de Bonito


Exquisito y sé que os gusta mucho. Se puede hacer de un solo pez o combinar Atún/Salmón o Bonito/Salmón. A mí el que más me gusta es el de bonito.

Es un plato sencillo de hacer y fácil de comer. No exige grandes acompañamientos, puedes comerlo complementado con una buena Ensalada bien Ilustrada o algo de Pasta; como canapé o como Plato. 

Ingredientes:

-   1 lomo de Bonito.
-   El zumo de un limón.
-   1 ó 2 cebolletas según la cantidad de pescado que vayáis a preparar.
-   Aceite de oliva virgen, sal gruesa o Maldon y pimienta negra.

Preparación:

Es primordial la compra del pescado. A tu pescadero le  debes decir para que lo quieres y cómo lo quieres. Yo pido una buena rodaja que se pueda manipular bien en el momento de cortarla. Que os quiten la piel y las espinas y os la dejen en cuatro trozos. 

A continuación, laváis bien los trozos y los congeláis de forma independiente -siempre podéis hacer uso de ellos en otro tipo de guisos-.


El día que lo vayáis a preparar lo sacáis del congelador y lo dejáis reposar unos minutos. Si tienes una buena máquina de cortar los minutos serán pocos, pero si lo vas a cortar con cuchillo necesitarás algo más hasta que el cuchillo logre cumplir su misión -la de cortar- pero sin dejar descongelar del todo para conseguir láminas finas. 

Se corta con el grosor que desees.

Se colocan los filetes en una fuente de forma que estos queden independientes y se sal-pimenta y se rocía de forma homogenea con zumo de limón. Se corta la cebolleta en gajos finos y se distribuye por encima. Por último se añade el aceite distribuyéndolo uniformemente.
El de Salmón

El de bonito

Es fundamental que lo dejéis macerar al menos una hora.





sábado, 8 de febrero de 2014

Mi Bonito

Yo no le hago feos al Atún Rojo ni mucho menos; el Bonito del Norte/Atún Rojo deben tomarse según temporada y precio. Los dos son Túnidos y exquisitos, es más, el Bonito de Norte es el atún blanco que se denomina así cuando se pesca en el Cantábrico.

Cuando voy a la pescadería no sé que voy a comprar, me encanta ir a ver que hay. Hoy tenían un buen bonito aunque no muy grande y algo alto de precio. He comprado dos buenas rodajas que me llevo tal cual, una la congelo para hacer marmitako y la otra la voy a cocinar hoy.

Como  sabéis, soy partidaria del plato único, así que lo puedes acompañar con un arroz blanco y/o una sencilla ensalada.

Ingredientes:
  • Bonito
  • Cebolla
  • Ajo
  • Vino blanco
  • Limón
  • Sal, aceite y pimienta negra
Preparación:

Se quita la piel y la espina al bonito, obteniendo cuatro cuartos.


Se corta la cebolla -a ser posible dulce- o cebolleta en rodajas finas, así como el ajo.   

En una cazuela baja de barro, o de otro material si no cocináis en barro, se pone aceite a calentar y se introduce la cebolla, dejándola pochar. Cuando  la cebolla empieza a estar un poco transparente, pero poco, se pone el ajo que se ha cortado en finas láminas, se deja a fuego semi-lento para que el ajo se dore suavemente.

A mí me gusta ponerle una cucharadita de pan rallado a continuación hasta que se dore -da buen sabor-.

Lo muevo y añado el zumo de un limón, que remuevo hasta que suelte bien el jugo y se una a la mezcla, entonces es el momento de poner el vino blanco seco -siempre buen vino el bonito se lo merece- y lo dejo cocer todo a fuego lento hasta que se forme una mezcla homogénea.



Añado la sal y un poco de pimienta negra, mientras en una sartén con un poco de aceite sello los trozos de Bonito, lo que supone darle vueltas por todos los lados sin dejar que se hagan por dentro. Una vez sellados los deposito en un plato con papel de cocina con el fin de quitarles la grasa sobrante.


La salsa ya está hecha, se introducen los trozos de bonito y dándoles vueltas por todos los lados para que se impregnen de la salsa, no más de  cinco minutos. El bonito no se puede pasar, puede quedar "estropajoso".


La ventaja, es que podéis tener preparada la salsa con anterioridad y en último momento hacer la unión de la Salsa-Bonito.




Por si os interesa:

De todos los túnidos, los más valorados son el atún rojo y el atún blanco o bonito del norte. Estos dos se diferencian, entre otras cosas, en el peso: mientras un bonito del norte puede pesar hasta 20 kilos, el atún rojo puede superar los 250 kilos. 
Atún rojo (Thunnus thynnus)


Atún blanco o Bonito del Norte (Thunnus alalunga)

Una sencilla forma para distinguir el Bonito del Norte del Atún Rojo es fijarse en la aleta situada en la parte central, a la altura del ojo. En el bonito siempre es mucho más larga que en el atún. La parte dorsal del cuerpo es de color azul fuerte, casi negra, y la ventral blanquecina. También se le reconoce por el gran tamaño de las aletas pectorales.

En el caso del Atún Rojo, su cuerpo robusto y de color azulado, presenta unas líneas longitudinales en el vientre. Su carne es rojiza y compacta y puede llegar a medir hasta tres metros de longitud y pesar más 250 kilos. Siempre ha sido una carne muy cotizada. 

Atún rojo
Bonito del Norte
La carne del bonito del norte en crudo es ligeramente sonrosada y cuando se cocina se vuelve blanca. La carne del atún rojo parece tan roja como la del vacuno y cuando se cocina mantiene su color oscuro.

El atún blanco es un preciado alimento, comercialmente se pesca con anzuelo para que el pez no sufra y ofrezca una carne de mayor calidad. 

jueves, 15 de agosto de 2013

Bonito, según la tía Margó

Niñas, vengo de Elorrio donde he pasado unos días con vuestras tías Mar y Margó, hermanas de vuestro padre. Parece arriesgado ir de cuñadas, pero os diré que lo he pasado muy bien y sobre todo he descansado física y mentalmente; también he comido muy bien y bebido con calidad.

Berriozabaleta
Margó, con su marido Jaime -jubilado-, pasa largas temporadas en su casa de Elorrio, que está en un monte con unas vistas preciosas. ¡Ah! y tienen huerta, que por supuesto no trabaja él (adivinad quién).

Ahí es fundamental tener pensado lo que se va a comer y con tiempo, no vaya a ser que al marido se le antoje algo a última hora, por ejemplo unos huevos fritos con patatas. Por eso mi cuñada Margó decidió ir al pueblo a comprar Bonito, y Mar y yo la acompañamos. Después de tomar unos potes y unos buenos pintxos, subimos a cocinar.

Como a mí me gusta cocinar, me ofrecí a hacer el bonito; siguiendo las indicaciones de mi cuñada Margó, que me dijo:



Ingredientes:

  • Bonito limpio y en trozos más o menos grandes (los troceó ella).
  • Pimientos verdes
  • tomates maduros
  • Cebollas
Las cantidades de pimientos, cebollas y tomates va en función de la cantidad de salsa que queráis obtener. Jaime, como buen Vasco, quería bien de salsa, por lo que todo abundante. Como sé qué a vosotras lo de "a ojo" no os gusta mucho, os diría que dos tomates muy grandes (o tres grandes), dos cebollas y tres pimientos para kilo y medio aproximado de bonito. Mirad las fotos para haceros una idea; no os digo número de comensales porque tanto vosotras como vuestros amigos tenéis buen saque, pero es lo que utilizo yo para hacer bonito para los cinco de casa.

Realización:

Se parten las cebollas en aros finitos, los pimientos en tiras más o menos finas y los tomates se pelan, se cortan en rodajas quitando las semillas y se trocean pequeñito.


En un recipiente de barro, o en cazuela baja, se pone un buen aceite que realce el sabor del Bonito -siempre aceite de oliva virgen- y se ponen las cebollas a pochar. Si tenéis prisa -y Margó la tenía- podéis añadir un poco de sal para acelerar el proceso.


Cuando la cebolla esté transparente añadís el pimiento dándole vueltas con una cuchara de madera.


Sin dejar que se quede blando del todo añadís el tomate, y dejáis que poco a poco se sofrían.


Cuando veáis que la salsa forma un conjunto ligado añadís vino blanco. Mi cuñada no tenía vino blanco para cocinar, lo cual me pareció estupendo porque lo hicimos con un magnifico Txakolí Mendraka.

Luego pusimos un poco de pimienta negra, corregimos la sal y cuando la salsa estaba hecha...

El bonito:

Yo siempre, en todos mis platos de bonito, lo sello antes de unirlo a la salsa... pero esta vez Margó, que manda mucho, me dijo que no.


Y la verdad es que no era necesario: introduje los trozos de bonito en la salsa y cuando empezó a hervir de nuevo les di la vuelta, un rato y otra vuelta. No más de cinco minutos en total.


 Exquisito. Hasta el punto de que vuestra tía Mar, que es de poco comer, se puso ciega. 

Lo acompañamos con un arroz blanco (de técnicas y variedades de arroces hablaremos otro día).


El plato que veis es el que os he hecho para celebrar mi santo y el cumpleaños de Belén, que nació como regalo. ¿Os ha gustado? El vino de hoy ha sido un magnifico tinto reserva de Rioja, Viña Tondonia, uno de mis preferidos. No siempre hay que acompañar  el pescado con vinos blancos, el Bonito tiene tanta fuerza que admite buenos tintos.

Pronto os daré mi propia receta de Bonito que tanto os gusta. Aprovechad! estamos en plena temporada de Bonito.


Por cierto, ha sobrado por lo que hay para los tappers.